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Pautas para no caer en la trampa de las noticias falsas

Todos coincidimos en que las noticias falsas, “fake news” o “paparruchas” han existido siempre, pero lo que ha hecho que en la actualidad se propaguen y masifiquen tan fácilmente es la infraestructura de información que tiene Internet, con una escala, alcance y horizontalidad en los flujos informativos y de comunicación como no hemos vivido antes.

A este ecosistema contribuyen diversos actores. Claire Wardle identifica a las campañas de desinformación de redes y trolls y los grupos que deliberadamente crean y comparten estos contenidos para influir en la opinión pública; de otro lado tenemos a los periodistas, que amplían estos contenidos; y los usuarios de redes sociales, que difunden creyendo que es verdad.

¿Por qué compartimos noticias falsas?

La confianza que le atribuyen los usuarios a su entorno más cercano presente en las redes sociales vs medios de comunicación es un motivo para compartir estos contenidos y creer en ellos.

Explica Pablo Boczkowski que en un proyecto de consumo de noticias que aplicó, encontraron que “una misma noticia se atribuye a veces un mayor nivel de credibilidad si es compartida por un contacto en una plataforma de medios sociales, que si es leída directamente en el sitio de noticias donde se publicó”.

En la misma línea, Wardle añade: “cuando vemos múltiples mensajes sobre el mismo tema, nuestro cerebro lo usa como un atajo a la credibilidad. Debe ser cierto, decimos –he visto esa misma afirmación varias veces hoy“.

¿Cómo identificar noticias falsas?

De esta manera es que las “paparruchas” se propagan tan fácilmente y por eso debemos tomar algunas precauciones. Laura Zommer, docente del curso de Fact-checking y periodismo de datos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, sugiere las siguientes recomendaciones: –

– Desconfiar de los títulos grandes y EN MAYÚSCULAS. “Este tipo de titulares están diseñados para apelar a la emotividad y generar interés (ergo, clicks) en redes sociales, ya que resaltan más en los feeds y actualizaciones de las redes”.

– Ante la duda, analizar la sección “acerca de” o “about” del sitio: en los medios más confiables, esta parte de la página incluye datos importantes acerca del equipo, financiamiento, dirección, contacto u otras características fácilmente verificables. “En aquellos creados específicamente para distribuir contenido engañoso, esta área o no existe o suele contener información desactualizada”, resalta.

– Comprobar los links. En criterio de Zommer, si los vínculos que están indicados en el contenido como fuente no funcionan o redirigen a páginas que no están relacionadas con lo referido, el artículo es sospechoso y no debería compartirse.

– Verificar las citas. Se trata de buscar las citas mencionadas en el contendido en Google u otro buscador, a fin de verificar que efectivamente hayan sido declaraciones de las personas a quien se les atribuyen.

– Desconfiar de URLs compuestas: muchos sitios de noticias falsas se aprovechan de vínculos ligeramente diferentes de los de otros portales conocidos, para confundir al lector.

Aplicar una búsqueda inversa de imágenes. “En muchas ocasiones, el contenido engañoso hace uso de fotos fuera de contexto o que no se corresponden con las originales. Con sólo buscar esas imágenes en Google, se puede fácilmente desestimar una información que es presentada como cierta. Otra herramienta que tiene la misma función es Tineye.com

Aunque una recomendación transversal sería la que sugiere Wardle. “No se trata solamente de financiar más proyectos de alfabetización noticiosa, se trata de enseñar a las personas a dudar de sus reacciones instintivas”.

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